¿Qué has de tener en cuenta a la hora de elegir un partner estratégico?

25 de octubre de 2021

En una economía cambiante como el actual, las empresas han de adaptarse constantemente a nuevos retos sin descuidar el compromiso con la calidad que sus clientes les demandan.

La aparición de nuevos competidores en el sector, así como de nuevas tecnologías disruptivas, la necesidad constante de reducir el Time to Market y una presión constante sobre los costes fijos suponen auténticas amenazas que pueden mermar muy seriamente la capacidad competitiva de cualquier empresa.

Como ejemplo claro de aparición de nuevas tecnologías disruptivas podemos ver claramente el peso específico que ha ganado el software, desde hace ya años, en multitud de productos. Sectores como automoción, telecomunicaciones, biotecnología e incluso algunos en los que no es tan evidente como aseguradoras y alimentación, son buen ejemplo de ello. La cantidad de software que implementa hoy día un automóvil, un termómetro un horno de cocina e incluso el proceso para conceder un préstamo bancario es muy alta en comparación con años atrás. Por no hablar de las necesidades de interconexión que ha supuesto la introducción del Internet de las Cosas o IoT.

Esta ubicuidad del software en la inmensa mayoría de productos es una tendencia claramente al alza que obliga a todas las empresas cuyo producto presente un mínimo de complejidad a plantearse la pregunta de si desarrollar su propio know-how en esas tecnologías o recurrir al outsourcing. Desgraciadamente, las dificultades inherentes de la industria del software no son evidentes en un primer momento y por tanto, muchas empresas dedican recursos propios tanto humanos como materiales en adquirir una experiencia en el desarrollo de software cuyo coste al final se revela excesivo y con unos resultados muy por debajo de los inicialmente esperados.

Una de las dificultades, puede que la principal, es el cambio en la cultura corporativa o de paradigma empresarial necesarios para ser exitosos en la industria del software. El sector en el que compite una empresa así como sus procesos internos de desarrollo establecidos a veces durante décadas consolidan una cultura que establece la forma de hacer las cosas dentro de cada organización. De esta forma, sectores tan distintos como la banca, automoción, etc. implementan la cultura típica de sus sectores que les ha funcionado y le sigue funcionando desde hace décadas. Cuando una empresa de este tipo decide introducirse en la industria del software, aunque sea para desarrollos internos, se encuentra a menudo con el problema de que su estructura y procesos internos no están alineados con los nuevos desafíos a los que se debe enfrentar.

Empresas acostumbradas a procesos de desarrollo que podríamos denominar tradicionales, están acostumbradas a focalizar la mayor parte del esfuerzo de un proyecto nuevo en las fases iniciales de concepción de producto y análisis de requisitos, terminada la cual, si el análisis ha sido suficientemente exhaustivo, sus procesos internos junto con la experiencia acumulada aseguran una probabilidad aceptable de éxito.

En el desarrollo de software por el contrario se aplican desde hace años metodologías ágiles para el desarrollo de proyectos de alta complejidad. En este tipo de metodologías prima el desarrollo rápido de prototipos como vía de aprendizaje y minimización de riesgos. Este cambio de paradigma supone un giro de 180º de la estrategia para afrontar un nuevo proyecto respecto al enfoque tradicional.

De esta forma, aquellas empresas que opten por un desarrollo propio de software, han de estar también dispuestas no solamente a adquirir know how en nuevas tecnologías si no tambien a realizar esta transformación interna hacia metodologías ágiles.

Desgraciadamente, la evidencia de que es necesaria una adaptación de los procesos internos de desarrollo solo se revela evidente a posteriori, una vez que el proyecto ha empezado acumular retrasos y sobrecostes notables.

En estas circunstancias, la elección de un partner estratégico capaz de aportar no solamente su know-how tecnológico sino una experiencia en el desarrollo de metodologías ágiles, es una decisión estratégica clave que puede aportar una ventaja competitiva significante. De esta forma, las empresas pueden dedicarse a su core business externalizando el desarrollo de software.

No obstante, esta decisión no está exenta de riesgos. Los costes asociados a una mala elección a la hora de externalizar suelen ser muy altos. La búsqueda de un socio fiable a largo plazo que se adapte a las necesidades y forma de trabajar del cliente ha de ser un proceso minucioso y planificado. El objetivo debe ser poder establecer una relación de cooperación a largo plazo más allá de proyectos concretos. El partner ideal es aquel que se convierte en una extensión de la capacidad de desarrollo de sus clientes, entendiendo sus necesidades y anticipándose a los problemas que siempre surgen en los proyectos. Además, un partner tecnológico ha de ofrecer confianza así como transparencia en su forma de trabajar para que el cliente esté siempre totalmente informado de la evolución del proyecto.

Esta transparencia ha de venir acompañada de unos procesos establecidos para mejorar la comunicación. Un reto añadido a la hora de externalizar es gestionar una buena comunicación bidireccional entre la parte que subcontrata y el partner tecnológico. Este aspecto es fundamental, ya que la parte más crítica a la hora de llevar a buen puerto un proyecto es entender exactamente los requisitos del mismo. El partner tecnológico no es necesariamente un experto en el mismo sector que su cliente, y por tanto depende de éste para una buena comprensión y evaluación de los requisitos. Es fundamental por tanto, que el partner tecnológico disponga de procesos de trabajo que le posibiliten esa comunicación.

El método Scrum se ha establecido a lo largo de los últimos años como el estándar de la metodología ágil por excelencia. Nacido para mejorar la comunicación e interacción entre los miembros de un equipo de software, su uso se ha generalizado en los últimos años más allá del ámbito técnico hasta abarcar otros departamentos.

El método Scrum también resulta de gran ayuda a la hora de intercambiar información entre el partner tecnológico y su cliente: mediante reuniones periódicas cada dos o tres semanas se expone desarrollo realizado hasta la fecha, se obtiene el feedback necesario y se planifica el siguiente bloque de trabajo a realizar. De esta forma, el cliente permanece informado en todo momento y con capacidad de reacción suficiente para introducir las modificaciones que estime necesarias.

Esta forma de trabajar basada en interacciones periódicas es la mejor garantía de exito en proyectos complejos. Es fundamental que la parte que externaliza este continuamente informada de la evolución del proyecto y con capacidad de reacción en todo momento. El exito especialmente en proyectos complejos nunca está garantizado, pero siguiendo estas pautas podemos minimizar riesgos de manera muy significativa.

Juan Manuel de Hoyos

Consultor Senior y cofundador de Blau Ring Labs


Compártelo en Facebook Twitter LinkedIn e-mail

    CONTACTA CON NOSOTROS



    Responsable: Blau Ring Labs SL. Finalidad: Recibir y responder a la consulta actual y posibles comunicaciones comerciales derivadas de la misma. Legitimación: Su autorización expresa al marcar la casilla correspondiente en este formulario. Destinatarios: Solo el personal de la empresa responsable tendrá acceso a los datos. Los datos no serán cedidos a terceras empresas con fines comerciales. Derechos: Tiene derecho a conocer qué datos guardamos sobre usted, a rectificarlos y a eliminarlos tal y como se explica en nuestra política de privacidad.